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lunes, 6 de noviembre de 2017

SEGÚN QUÉ VÍCTIMAS


 PABLO CASADO EL SINVERGÜENZA QUE SE BURLA DE LAS FOSAS DEL GENOCIDIO FRANQUISTA





Delitos de enaltecimiento del terrorismo o humillación de las víctimas 

Ayer entró en la prisión de Basauri Alfredo Remírez, la primera persona que cumplirá una pena privativa de libertad por expresiones publicadas en redes sociales. Cientos de personas se concentraron el viernes en la plaza de Amurrio, localidad alavesa en donde vive Alfredo, para mostrar su apoyo y despedirse antes de su entrada en prisión.

Remírez, de 37 años, fue detenido en 2015 en el marco de una de la operación Araña III, la tercera ordenada por la Audiencia Nacional sobre delitos de enaltecimiento del terrorismo o humillación de las víctimas en redes sociales, delitos cuya pena máxima pasó de los dos a los tres años de cárcel con la reforma del Código Penal que entró en vigor en julio de 2015. La policía le acusó por publicar tuits en los que se mostraba solidaridad con presos vascos que salían de prisión tras cumplir su condena íntegra, o de supuesto apoyo a la kale borroka.


En su caso, llegó a un acuerdo con Fiscalía por el que fue condenado a 18 meses,pena que se conmutó por una multa de 5.400 euros y catorce años de inhabilitación. Sin embargo, meses después, la Audiencia Nacional decidió que los tuits por los que había sido procesado Remírez se publicaron en el periodo de inhabilitación por un proceso anterior.

 “En 2005, yo y otro compañero de mi cuadrilla de fiestas del pueblo hicimos dos muñecos de cartón a tamaño real con las fotos de dos presos del pueblo para denunciar la dispersión como medida cruel contra los presos, sus familiares y amigos. En 2009 fuimos juzgados por ello y nos cayó una condena de un año de cárcel y seis más de inhabilitación”, explicaba Alfredo a El Salto en una entrevista publicada el 10 de octubre. El juez suspendió el cumplimiento de la condena por los muñecos al no tener Alfredo antecedentes penales y ser la pena menor a los 2 años de prisión. Sin embargo, con el proceso judicial relacionado con la publicación de tuits, la Audiencia Nacional ha ordenado su entrada en prisión.

  
INCITACIÓN AL ODIO DURANTE CUARENTA AÑOS

El Partido Popular lleva 40 años incitando el odio a los españoles que perdimos la Guerra Civil. Soy hijo de un miliciano republicano exiliado en Francia.
El PP lleva 40 años incitando al odio negándose a condenar el genocidio franquista. Somos nietos de un alcalde republicano asesinado por los falangistas en enero de 1941.
Esperanza Aguirre, Rafael Hernando y Pablo Casado, entre muchos, han cometido delitos de incitar al odio, burlándose de las víctimas del franquismo. Somos nietos de un hombre que está en una fosa común en el cementerio de Baza (Granada).
A estos tres ínclitos personajes hay que decirles que nuestra abuela fue encarcelada por ser su marido alcalde republicano y socialista. Coincidieron nuestros abuelos en cárceles distanciadas y dejando sus cinco hijos pequeños en poder de una tía soltera. También fue vilipendiada, vejada rapando su cabeza y purgada con aceite de ricino. 
Incitación al odio por parte de Mariano Rajoy negando la Memoria Histórica, haciendo alarde de haber retirado la dotación económica que la ley contempla, manteniendo los símbolos franquistas y denigrando a sus víctimas. La apología del franquismo no está penada por la ley.
En España hay varias categorías de víctimas de la violencia. La incitación al odio es delito dependiendo de qué victimas se trata y cuál ha sido su verdugo ejecutor:
Caídos por Dios y por España. Para esta categoría honores patrióticos y elevación a los altares.
Caídos en el bando republicano. Negación absoluta de todo homenaje y recuerdo.
Asesinados por el terrorismo de ETA. Apoyo y reconocimiento a sus víctimas, condenando la apología del terrorismo.
Asesinados por los GAL Terrorismo de Estado. Ignorancia absoluta.
Asesinatos por la violencia de género. Escasa dotación para proteger a sus víctimas con un sector muy significativo que cuestiona la discriminación positiva de la mujer.
Como conclusión, si la incitación al odio afecta a la cultura oficial del Régimen del 78, el peso de la ley cae sobre quien lo provoque: Insultos en redes sociales o el esperpento de Los Titiriteros. La apología franquista hecha a diario por el gobierno del PP y sus secuaces, muestra que la Transición fue la gran farsa, y que lejos de lograr la reconciliación entre los españoles después del enfrentamiento fratricida, el odio campea a sus anchas. La víctima depende de quién fue su verdugo. Si el verdugo fueron las hordas rojas y republicanas, hay homenajes, reconocimientos y canonizaciones. Si su verdugo fue Franco, sus víctimas deben de seguir en el Valle de los Caídos junto a su  asesino, o en cunetas, campos y tapias de cementerios sembrados por toda España.

EL ÁLBUM DE LAS FOSAS DEL FRANQUISMO