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INVESTIGACIÓN FOTOGRÁFICA


Por Pedro Taracena Gil

Madrid 1944

Fotógrafo y periodista

Bloguero



Yo, alfarero

Si tuviera que comenzar ahora mi vida profesional, no tengo dudas sobre cual o cuales serían mis preferencias, a la hora de desarrollar mi vocación. Sobre todas las opciones, fotógrafo. Mis primeras fotografías las tiré hacia el año 68. No obstante contemplo la actividad de fotógrafo o retratista como se les llamaba antaño, apoyando las imágenes con literatura e ilustrando los textos con fotografías. Unido a esta actividad gráfica, desarrollaría el periodismo escrito. Artículos de fondo, comentarista o columnista. Tampoco renunciaría a la escritura de relatos cortos. Mis primeros textos escritos al ordenador por mí mismo comienzan en el año 93. Aunque mi primer texto publicado fue en el año 70 en el semanario Triunfo. Para mí la actividad de escribir es una necesidad. Y la cámara fotográfica nunca me ha faltado en mis viajes. Es curioso porque en mis años de adolescencia y juventud, ninguna de estas opciones estuvieron presentes en mis preferencias.



Guillermo Díaz Lathiere

De niño me gustaba modelar barro; haciendo figuras que trataban de imitar a la imaginería de la iglesia de Yunquera, pueblo donde viví hasta los 14 años. Hasta un pariente de mi padre que era marmolista, contempló mi obra. Ya de mayor pude contactar con Pedro Mercedes, un gran alfarero de Cuenca y en Alba de Tormes otro artesano del barro me permitió, por primera vez en mi vida, amasar con mis manos sobre un torno una pella de arcilla. Fue un momento inolvidable, aún conservo las fotos con la expresión de mi rostro contemplando mi primera orza aunque sin vidriar. Pero eso no era una profesión de provecho, me decían... Y de todas las prácticas que en la escuela laboral desarrollé para elegir una profesión, aquellas que más me gustaban, eran las que menos salida tenían en la época. Había que elegir una especialidad con futuro. Una profesión técnica. No obstante como la cabra tira al monte, hice una convalidación para obtener el bachillerato de letras.




Guillermo Díaz Lathiere

Una vez iniciada y encauzada mi vida profesional, fue mi deseo acceder a la Universidad Nacional de Educación a Distancia, para estudiar Filosofía y Ciencias de la Educación, en los años 70. Aquí descubrí mi vocación por la pedagogía y el humanismo. Que después me sirvió, sin duda, para ser un cualificado interlocutor con los maestros de mis hijos; asumiendo mi papel de padre y educador. También el destino quiso que me implicara durante diez años en la formación de adultos. Y siempre que he tenido ocasión me he enriquecido de una vasta cultura humanista. A pesar de no desarrollar ninguna actividad de humanidades, estoy satisfecho de haber consumado una vocación más que originaria, emergente. En la empresa mi proyección ha sido dinámica, muy variada, con cierta autonomía creativa, trabajando en equipo y con gran sentido de la delegación. Y por supuesto dentro de un humanismo posible y democrático. La oportunidad de trabajar en toda España y en el extranjero, me ha supuesto una auténtica universidad de la vida. Otros viajes por el mundo y veranos de estudio fuera de España, han sido un complemento para formarme en una cultura universal, tolerante y rica en el conocimiento del ser humano.



Pedro Taracena Gil

Mientras esto acaecía, mi vocación seguía diluida y sólo veía claro el punto hacia el cual se orientaba. Un humanismo cada día más amplio y más firme. Aquel niño aficionado a la alfarería, que era capaz de modelar en barro todos los santos, santas y vírgenes de la iglesia de San Pedro, aún no había consumado la vocación a la cual se veía inclinado cuando tenía 8, 10 o 14 años. Mi actividad laboral se ha visto arropada por una creciente vida cultural. El teatro, como actor aficionado y espectador. La literatura como lector y alumno de talleres literarios. A la música como oyente de conciertos, música sacra y canto gregoriano. Algunos autores desde mi más temprana edad han marcado mi humanismo en libertad y progreso. Unamuno, Marañón, Valle Inclán, García Lorca, Papinni, Machado, Miguel Hernández, Arrabal. Ocupando un lugar muy importante el teatro de los clásicos griegos. La década de los 60 fue mi descubrimiento del teatro de todas las épocas. Y no había obra de teatro en Madrid que yo no conociera. Casona, Tirso, Lope, Lorca, O’Neil, Ionesco, Shakespeare, Cervantes, Zorrilla, Pirandelo, Buero, Camus, Gogol y sobre todo una gran variedad de temas y autores. Sin renunciar a las ofertas típicamente lúdicas de la época. Operetas, zarzuelas y revistas musicales. Ya en los años 80 tomo parte como miembro de la Real Sociedad Fotográfica y del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Contactando con fotógrafos consagrados, talleres de fotografía y lecciones magistrales.


Guillermo Díaz Lathiere

Han enriquecido mi cultura en disciplinas donde mis aptitudes son nulas, a través de pintores como Francisco Arjona, al cual le he realizado un reportaje fotográfico, Narciso Tardón, compañero del Servicio Militar, Guillermo Delgado y los herederos de Manuel Viola, de los cuales dispongo, de su legado personal, varias obras. He tenido la suerte de conocer al pintor Carlos Santiesteban y colaborar en salvar virtualmente un mural pintado por él, cuyo trabajo se publicó en la sección de Arte y Cultura de La Nueva Alcarria de Guadalajara. Del mundo del teatro, he podido relacionarme con el actor Joaquín Notario, de cuyas interpretaciones, he escrito varias crónicas en la prensa local de Guadalajara, José María Rodero, su esposa Elvira Quintillá y Carlos Lemos. En sus tertulias tuve la oportunidad de aprender mucho de teatro. Desde la edad de oro de la revista Triunfo, donde me publicaron varios trabajos, uno de los cuales con motivo del estreno de Yerma en montaje de Víctor García e interpretada por Nuria Espert, hasta los años 2000, he jugado a periodista en diferentes medios y sobre todo en el nuevo periodismo digital. Mis vivencias hasta los 14 años en Yunquera de Henares, las he recogido en unas Crónicas que el Ayuntamiento está en trámite de publicar, pero resignado a que sea mi viaje a Ítaca...



Guillermo Díaz Lathiere

Todas estas etapas han estado inmersas en un contexto social, político, económico, europeo y religioso, al cual yo no he sido ajeno y me ha tocado tomar partido, si deseaba ser protagonista de mi tiempo. Las primeras pautas fueron tres eventos que serían el preludio del cambio que vendría más tarde. Los acontecimientos de Mayo del 68 francés. El “agiornamneto” propiciado por el concilio Vaticano II y la Revolución de los Claveles de Portugal. Más tarde viví los grandes retos de la transición española: Dictadura o democracia. República o Monarquía. Izquierdas o derechas. Mi humanismo comprometido me llevó a posturas progresistas de las cuales jamás he variado lo más mínimo mi posición. Tomaban parte, también, de mi vocación. Este anexo a mi currículum, atípico y establecido a destiempo, puede considerarse como una propuesta de reflexión, sobre el cada vez más arduo dilema de la elección vocacional.



Autorretrato

Si analizamos el historial de cualquier persona que se encuentre cerca de clausurar su actividad profesional, salvo honrosas excepciones, no hubo nada definitivo en las primeras opciones presuntamente vocacionales. Y sobre todo hay que ser muy pragmático. No es lo mismo poseer aptitudes, es decir valer para tal o cual función, que tener la actitud, la voluntad y el gusto para llevarlo a cabo. Querer y valer son verbos muy diferentes. Superando estas premisas, como más elementales, la preparación continua en todos los órdenes, es una buena rampa de lanzamiento. Y arrojo para tomar decisiones de cambio en cualquier momento del camino emprendido. En general, el epílogo que se podría añadir en cualquier currículum, sería el desarrollo de las vocaciones expuestas como anexos, que normalmente se colocan bajo el enunciado de otras actividades. Y sin embargo podría constituir el proyecto vocacional de toda una vida. Los ateneos, casas de cultura, talleres de pintura, alfares, universidades populares y un sinfín de ágoras, son testigos del desarrollo de vocaciones tardías. Otras vidas que aprovechan otras oportunidades que configuran otros mundos, a partir del umbral de la llamada tercera edad.



Guillermo Díaz Lathiere


INVESTIGACIÓN FOTOGRÁFICA


NEORREALISMO HISPANO DE LA FOTOGRAFÍA (Fotógrafos malditos)

Por Pedro Taracena Gil





Foto: Vicente Nieto Canedo

Cuando abordé este ensayo histórico sobre el Neorrealismo Hispano, no podía imaginar que descubriría una pléyade de fotógrafos documentalistas y creativos, si no perseguidos por el franquismo, sí manifiestamente postergados. Durante la dictadura y perdurando en democracia. Fueron una dinastía de fotógrafos malditos, al igual que los hubo poetas malditos, como Rimbaud, Baudelaire en Francia y Lorca y Hernández en España.

ENSAYO HISTÓRICO SOBRE EL NEORREALISMO HISPANO DE LA FOTOGRAFÍA

Para abordar y desarrollar este tema no se disponía de un aparato erudito previo y necesario. Sin embargo la estructura del ensayo en sí, permitía desarrollar las ideas según se van constatando los hechos, y dota al autor de libertad metodológica para expresar su personal forma de enfocar la problemática establecida. El objetivo de este ensayo es reivindicar la Memoria Histórica, también, de la Fotografía. Mientras la obra de los fotógrafos de los años 1950, 1960 y 1970, está dispersa por no decir en la diáspora; los museos, fundaciones, coleccionistas y galerías, exhiben la obra de los fotógrafos del resto del mundo. Y con muy escasa presencia la obra de los españoles. Del mismo modo que Italia dispone de una colección inventariada, y compacta de los fotógrafos de este mismo periodo, es legítimo reclamar que esto mismo suceda en España. Este ensayo pretende establecer la primera piedra para inventariar el censo de fotógrafos que ellos se hacían llamar amateur. Esta palabra de origen francés en una de sus acepciones significa, amante. Amantes de la fotografía. Pues cualquier relación de fotógrafos resultante de esta investigación, no se puede considerar ni exclusiva, ni excluyente. Será un censo abierto que evite cualquier mutilación.


Acceso al texto completo en PDF: LIBRO PDF DEL NEORREALISMO HISPANO




Foto: Sigfrido de Guzmán


NEORREALISMO HISPANO DE LA FOTOGRAFÍA

Apuntes para un ensayo.





Carlos Miguel Martínez

EL PICTORIALISMO





Pedro Taracena Gil

LA ESCUELA DE MADRID





Vicente Nieto Canedo

FOTOGRAFÍA CLÁSICA



Pedro Taracena Gil


EL TALLER DE RETRATERÍA




Pedro Taracena Gil







Pedro Taracena Gil





Pedro Taracena Gil


ENSAYO SOBRE ROBERT MAPPLETHORPE





HABLEMOS DE LA FOTOGRAFÍA ESPAÑOLA

EL PAÍS en un alarde de reporterismo fotográfico ha convocado a Ramón Masats (Barcelona 1931), fotógrafo del Neorrealismo Hispano con doble militancia en la Escuela de Cataluña y en La Escuela de Madrid. Esta última mientras permaneció como miembro en la Real Sociedad Fotográfica. Para que la conversación arroje más riqueza de matices y contrastes,  Manuel Morales provoca un coloquio-entrevista con Isabel Muñoz (Barcelona 1951) y Chema Madoz (Madrid 1958). Un fotógrafo clásico de cámara analógica y de laboratorio químico. Y dos fotógrafos que sin renunciar a lo analógico han dado el salto hacia lo digital. En medio de la gran desolación del panorama fotográfico genuino y autóctono, este contraste generacional, ha supuesto un oasis, donde quizás sin proponérselo han marcado la pauta de cómo se debía contemplar los dos mundos aparentemente similares, pero drásticamente diferentes. La fotografía fotoquímica y la imagen digital, aunque el trabajo obtenido sea apreciable como semejante, el proceso es diametralmente opuesto. Uno se obtiene en el tangible mundo de la física y la química y el otro en el mundo tecnológicamente virtual pero intangible. Aunque manteniendo sus propias conclusiones sobre las ventajas aportadas por lo digital, no llegaron a una conclusión práctica. Pero si queremos rescatar del olvido la fotografía clásica, es preciso considerarla sin contaminación como un hecho histórico y como tal dedicarle su memoria museística. Sin descalificar a los fotógrafos que se muevan en ambos campos aprovechando las performances, que dijeran los franceses, de las nuevas tecnologías.
La participación de un peso pesado de la fotografía española en esta conversación, bien podría dar pie para recomponer la diáspora de la fotografía española, de la guerra, la post-guerra y el franquismo. Que es tanto como decir el movimiento del NEORRESLIMO HISPANO. En la generación de Masats hay muchos fotógrafos que apenas se conocen. Sus colegas catalanes tuvieron más cohesión en las fauces del franquismo, que en el resto de España. En la Real Sociedad Fotográfica surgió La Escuela de Madrid, donde Masats brillo con luz propia tomando parte del grupo La Palangana. Antagónico a éste surgió La Colmena. De este último grupo contemporáneo a Masats, pertenece Rafael Sanz Lobato, Premio Nacional de Fotografía 2011 y Vicente Nieto Canedo, cuyo legado ha pasado al Ministerio de Cultura; editándole un magnífico libro, un documental en DVD y cuatro exposiciones.
Otra conclusión que se saca de este ágora del saber fotográfico, es que hemos ignorado a nuestros fotógrafos y se nos ha caído la baba con los que venían de América o Europa. La historia universal de la fotografía es global, y ahora más que nunca. Para un observador medio, sin ser muy avezado en los avatares del franquismo, es fácil descubrir que la generación de fotógrafos malditos, que como los poetas también los hubo, fueron marginados por motivos ajenos a la fotografía. Y el hecho de que no se conozcan, no quiere decir que los que han alcanzado la fama, sean los únicos que mejores fotografías hicieron. Ramón Masats tiene un momento magistral en la entrevista, cuando casi reniega de la dichosa foto del seminarista que venciendo las dificultades de su propia sotana, se convierte en el precursor de Casillas.
Y por último, la cuestión del Centro Nacional de las Artes Visuales, que albergará el Edificio de Tabacalera en el Portillo de Embajadores de Madrid, es una apuesta preñada de buenos deseos. No obstante el Estado aún no ha tomado conciencia de qué es lo que hay que meter ahí. Ardua tarea el censar a los fotógrafos que en España han sido ignorados y marginados por sus colegas, las sociedades fotográficas, comisarios vendidos a la cultura imperante, coleccionistas interesados y la propia Administración. Inventariar sus fotografías, solicitando la colaboración de las familias, museos y fundaciones, supone todo un reto pero también una oportunidad. La historia de la fotografía clásica española está en peligro.

Un triple retrato en el objetivo
EL PAÍS reúne a tres prestigiosos fotógrafos españoles para charlar sobre su vida y su obra

MANUEL MORALES - Madrid - 04/11/2011


Tres creadores españoles de prestigio internacional conversan sobre sus inicios artísticos, sus aventuras en el oficio, su relación con la técnica y su opinión sobre el papel de las instituciones
Sus imágenes han viajado por museos y galerías de todo el mundo. Ramón Masats(Caldes de Montbui, Barcelona, 1931), Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) y Chema Madoz(Madrid, 1958) participan este mes en varias conversaciones sobre la fotografía en España, organizadas por la editorial La Fábrica y la cadena de tiendas Fnac.  Madoz y Masats son premios nacionales (2000 y 2004, respectivamente) "e Isabel lo será en el futuro", augura el veterano fotorreportero catalán. EL PAÍS los ha reunido delante de un café para que charlen sobre su vida y su obra. También, sobre las luces y sombras de la fotografía en España.


De izquierda a derecha, los fotógrafos Ramón Masats, Isabel Muñoz y Chema Madoz.- LUIS SEVILLANO
Ramón Masats: "Cualquiera con una camarita dice que es fotógrafo"
Isabel Muñoz: "La técnica te ayuda si tienes algo que contar, si no..."
Chema Madoz: "Lo analógico y lo digital no deben anularse entre sí"
Ramón Masats: "Debería haber un Museo Nacional de Fotografía"
Isabel Muñoz: "Yo espero morirme con el dedo en el disparador"
Chema Madoz: "Aquí hay grandes creadores, pero sin peso internacional"

Pregunta. Hoy todo el mundo hace fotos, con móviles, cámaras digitales, iPad... ¿esta popularización banaliza la fotografía?
Ramón Masats. A mí es que no me interesan las cámaras digitales...
Isabel Muñoz. Tú no las necesitas, Ramón, has hecho fotos maravillosas. ¿Qué cámaras tienes?
R. M. Dos leicas, dos nikon y una Hasselblad. Le regalé una digital a mi mujer para que hiciera ella las fotos de familia... Yo creo que lo que vulgariza la fotografía es que cualquiera que tiene una camarita dice que es fotógrafo.
Chema Madoz. Yo creo que cuanta más gente haya, más posibilidades habrá de que alguien dé con un trabajo interesante...
I. M. Estamos en una explosión de la fotografía y es maravilloso que todo el mundo tenga acceso para contar cosas. La cámara es testigo de cantidad de cosas que antes no podíamos contar.
P. ¿Esta perfección tecnológica ha convertido al medio en el mensaje, como decía McLuhan?
I. M. Es que la técnica te ayuda si tienes algo que contar, si no...
R. M. Lo complicado es la facilidad para hacer fotos que hay hoy. Porque esa facilidad puede distraerte de lo que debes contar. Tu cabeza se puede ir a lo sencillo y no a la profundidad, es peligroso para quien inicia el camino.
C. M. Lo digital solo lo he utilizado en ocasiones contadas. Lo que me da lástima es que desaparezca lo analógico. Son dos maneras de enfrentarse a la fotografía y una no debe anular a la otra. Uso lo analógico porque entronca con mi discurso y así seguiré...
R. M. Hasta que te deje la Kodak...
I. M. Pero no os preocupéis. Desaparecerán la Kodak y otras, pero siempre habrá un grupo pequeño de fotógrafos que seguirán fabricando ese material.
C. M. Si llegamos a eso, la cosa se va a poner muy complicada.
R. M. Es que a las empresas lo que les interesa es ganar dinero, y ahora el dinero está en lo digital.
I. M. Yo estoy en un momento de cambio. Es que lo digital es tan perfecto... yo, según para qué trabajos, necesito un poco de imperfección.
P. ¿Y el Photoshop? De vez en cuando vuelve la polémica sobre su uso, sobre si falsea...
I. M. Yo soy un poco reacia, pero me sirve como ampliadora. Me gustan las fotos reales y si el bailarín debe saltar 70 veces para lograr lo que quiero, tendrá que hacerlo. No me interesa conseguirlo de otra forma.
P. Sus trabajos son sobre todo en blanco y negro. ¿Por qué?
R. M. En mi caso porque era lo que me pedían en la revista [Masats comenzó a mediados de los cincuenta]. Pero cuando regresé a la fotografía en 1982, tras 18 años en el cine, el editor me pedía color. Y yo siempre hago lo que me mandan. (Isabel Muñoz y Chema Madoz ríen).
I. M. Te crece la nariz por momentos, Ramón. Tú siempre has hecho lo que te ha dado la gana.
R. M. Ah, eso sí. Pero yo no comulgo con la nostalgia del blanco y negro. No minusvaloro el color.
C. M. Fíjate que el color lo puedes datar con gran facilidad. Sabes si una foto en color es de los cincuenta o de los setenta. Pero una hecha en blanco y negro está en un territorio más movedizo, puede ser de ayer o de hace 80 años.
I. M. A mí me gusta más el blanco y negro porque es intemporal, por su misterio. Pero hay historias que se deben contar en color.
R. M. Yo cuando hacía reportajes nunca sabía si lo iba a hacer en blanco y negro o color. Hasta llegar al sitio no decidía y no sé por qué.
P. De no haber sido fotógrafos, ¿dónde estarían? Alberto García-Alix declaró que la fotografía le había salvado de estar en la cárcel o en una oficina...
R. M. Yo habría seguido vendiendo bacalao en el mercado de Terrassa. Trabajé con mi padre en el puesto hasta que empecé a hacer tonterías. La prueba fue el reportaje de los Sanfermines, se lo enseñé a Oriol Maspons y a Xavier Miserachs y me animaron a seguir.
P. Pero usted le sisó dinero a su padre para comprarse una cámara...
R. M. Y para irme de juerga...
C. M. En mi caso me agarro a la segunda parte de la frase de Alberto. El escaso atractivo de la oficina me empujó a salir de allí. Lo único que me gustaba era hacer fotos.
I. M. De pequeña me habría gustado ser bailarina. Pensé incluso en hacer Ciencias Exactas pero el destino me llevó a la fotografía. Además, en un momento muy duro de mi vida el hacer fotos me ayudó a estar ahora aquí... siempre digo que le debo mucho a este oficio.
P. Los tres han recibido reconocimiento dentro y fuera de España por su obra. Masats fue uno de los renovadores de la fotografía española en los cincuenta, hizo las fotos para libros de Delibes y Aldecoa. Muñoz ha retratado etnias en medio mundo y el estilo de Madoz, con sus poemas visuales, esos objetos en los que nada es lo que parece, es inconfundible. Fue el primer fotógrafo español en vida al que un museo dedicó una retrospectiva, el Reina Sofía en 1999. ¿Han sentido en sus respectivas trayectorias el apoyo de las instituciones? ¿Creen que aquí se trata a la fotografía como merece?
I. M. En los últimos años se ha hecho mucho, pero nunca es suficiente. Están PhotoEspaña, los centros culturales...
R. M. Cuando yo empecé, en el 54, no había nada. Ahora cada autonomía quiere su museo de la fotografía, cuando debería haber uno nacional. Es que aquí hay fotógrafos magníficos. También está el problema de que no salimos, de que no nos damos a conocer.
C. M. Se ha avanzado pero es que veníamos de un panorama desolador. En Francia, Alemania e Inglaterra es muy distinto. Tenemos grandes creadores pero sin peso internacional...
R. M. Los pintores españoles tuvieron que irse a París para ser reconocidos, pero ¿qué nombres de la fotografía tenemos en el extranjero?
C. M. Se necesita un cambio de actitud, en primer lugar de los propios fotógrafos.
R. M. Mira, hay quien te dice que se hace cargo de tu archivo, que te lo escanean, que lo ponen en una cámara refrigerada... pero a mí eso me da igual porque ya lo hace mi hijo, y muy bien. Son ofertas muy vagas...
P. ¿Qué relación tenéis con vuestras obras? "Una vez colgada la foto, me desprendo de ella", ha dicho Chema Madoz.
C. M. Es que tengo esa sensación. Cuando haces una imagen ves que gran parte de los espectadores responden a la intención que has puesto. Pero se te escapa cuando se publica o se cuelga. (Masats hace el gesto de lavarse las manos).
R. M. Y dices "he hecho lo que podía", y a mí me pasaba igual. Mira, yo tengo un problema con la foto del puto cura parando el balón... (Risas). [Masats se refiere a su instantánea más famosa, la del religioso que hace una estirada a lo Casillas en un campo nevado y que puede verse en la fotogalería que acompaña este artículo]. Parece que solo he hecho una foto en mi vida. Acabo odiándola porque siempre publican la misma. Pero bueno, ya no hago nada desde hace 12 años... no tengo más necesidad de expresarme. He trabajado como un animal, y eso que he sido un vago. Ahora lo que me gusta es leer y estar en casa tranquilo. La fotografía se ha muerto para mí, es muy curioso.
I. M. Yo espero morirme con el dedo en el disparador. Esto me encanta.
R. M. ¿Sí? Yo disfrutaba muchísimo pero decía "ya veréis lo gandul que seré"...
I. M. Pues no lo has demostrado, Ramón, te has movido mucho, con valentía, en una época que no era fácil.
R. M. Yo os admiro porque tenéis un estilo. Yo nunca lo he tenido porque he hecho de todo: fotografiar cuadros, hacer bodas -desde la del Rey a la de La Chunga-, de pararazzi, toros... Ahora, fuera lo que fuera, siempre con ilusión. La vida me obligó a dispersarme, por eso no tengo un estilo pero sí gran fuerza. Pero se acabó.
Hora y media de conversación toca a su fin. Isabel Muñoz y Chema Madoz se marchan rápido. Los dos tienen trabajo y una agenda que seguir. Masats se queda ojeando los libros de fotografía del vestíbulo de La Fábrica y se lleva Más real que la realidad, W. Eugene Smith, y Obras maestras, de Ricard Terré. Después, el hombre para el que la fotografía ya murió se ajusta la gorra del chubasquero y se aleja despacio calle abajo en la lluviosa noche madrileña.

GALERÍA DE FOTOGRAFÍAS


ISABEL MÚÑOZ  Cuerpo


ISABEL MÚÑOZ Retratos


CHEMA MADOZ  Des-Nivel


RAMÓN MASATS Tópicos


CHEMA MADOZ  Pupitre


ISABEL MÚÑOZ  Sensualidad


RAMÓN MASATS  En Castilla


RAMÓN MASATS  Curas y fútbol


CHEMA MADOZ  Poemas visuales 


1 comentario:

  1. Esta muy bien cuando tienes ua hija abandonada Guillero diaz....por cierto abuelo de tres nietos q no conoces. Un saludo,tu hija.

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